Posteado por: saquenunapluma | 02/19/2016

Introducción de Marisol Méndez quien nos cuenta sobre la gestación de “(qué) MUDA”:

111111En el dos mil trece vuelvo a mi ciudad natal, Buenos Aires, después de haber estado durante muchos años recorriendo diferentes rutas y de vivir incontables mudanzas: geográficas, físicas, emocionales, espirituales, otras… Comienzo a preguntarme y a escribir en torno a esta experiencia un proyecto para poder realizar una obra teatral.

Desde el principio sentí el impulso de utilizar mi material autobiográfico como germen creativo ya que todos esos años de viaje habían sido una bitácora constante de escenas  de diferentes géneros: cómicas, dramáticas, de terror, surrealistas, etcéteras, plagadas de colores, sonidos, aromas. Pero me parecía también importante poder vincular mi historia con la de otros para universalizar aquello que tal vez si se quedara solo en mi biografía o en mi subjetividad, corría el riesgo en caer en un lugar muy auto centrado, ensimismado, psicoanalítico, ombliguista entre otros adjetivos que no me seducían…

Preferí buscar la expansión, la empatía con otros seres de otros lugares del mundo con anécdotas distintas a las mías pero con la sospecha de que mas allá de cual fuese el paisaje, la edad, o la particularidad de cada experiencia, hay algo que se hace inevitable en la vida de cualquier ser viviente… la mudanza, el cambio… eso (qué) cambia, eso (qué) MUDA…

Envío este proyecto al Fondo Nacional de las Artes para una beca de creación y luego de un año me avisan que había ganado el premio. Había mucho por hacer, crear la dramaturgia, el equipo de trabajo, la puesta, la estética, y todo en un año. Empecé a poner en marcha el plan, lo primero era tener las historias para al menos tener el material en bruto sobre el cual iríamos a crear. Envío un correo electrónico en español, en inglés y en portugués a todos mis contactos pidiendo que me ayuden con la difusión. Llegan variados relatos de los cuales elijo cuatro: El de Amish Gupta, el de Daniel Badagnani, el de Samira Santos y el de Agustín Simonetti Bresciano.
Comienza el fervor deseo de poetizar estas historias de mudanzas y también la mía. Me uno con la productora chilena Carola Parra, gracias a mi terapeuta astróloga quien nos junta y nos potencia a creer y crear, así es como abrimos nuestro tercer ojo perceptivo para empezar a detectar en el casting de la vida misma a artistas viajeros y creadores multidisciplinarios con quien unirse: en el subte estaba tocando el acordeón, mi instrumento preferido,  Pedro Fiorotto, actor y músico entrerriano. Una compañera de mi primera escuela de Teatro (R. Serrano), Susana Farias, aparece trece años después, recién llegada de haber vivido 10 años en Europa con ganas de dirigir una obra…

Sobre el Proceso Creativo / Hablan Susana Farias y Marisol Mendez autoras y directoras de “(qué) MUDA”

Uno de los desafíos más grandes en este proyecto tanto a nivel de puesta en escena como en lo que se refiere a la dramaturgia, fue descubrir cómo iban a contarse las historias y cuál sería el nexo entre ellas. Al mismo tiempo esa falta de estructura y de texto nos dio una libertad inmensa para crear y nos permitió jugar desde el primer ensayo con diferentes códigos y registros hasta que fuimos encontrando el universo propio de “(qué) Muda”.
Desde el principio tuvimos claro que tenía que haber una historia que funcionara como hilo conductor y dentro de la cual las otras se desarrollaran.  Decidimos que esa historia tenía que ser la de Marisol.
Nos pareció también interesante  que la actriz no solo sea la intérprete, sino también la narradora, haciendo desaparecer  la cuarta pared  según lo requiriese cada escena.
A partir de allí comenzamos a trabajar con improvisaciones.
La primera etapa fue fijar la estructura, decidiendo que momentos en la vida de Marisol eran claves para el desarrollo de la historia y dentro de esos momentos cómo surgían las otras historias y de qué manera las contaríamos. Una vez que tuvimos esa estructura, comenzamos a trabajar más profundamente sobre el texto y por supuesto sobre la interpretación.

Teníamos la decisión de que queríamos una obra interdisciplinaria, ya que de alguna manera, así como en la temática de la obra se hacían presente los contrastes y los diálogos entre las diferentes culturas, también apuntábamos a una creación en donde se priorice el dialogo de las diferentes disciplinas artísticas: Se destinó a la música, a las proyecciones audiovisuales, a los objetos y a las luces la misma importancia que al trabajo actoral. En la mayoría de las propuestas escénicas, una vez que esta el crudo de la escena, se llama al Músico, al escenógrafo, etcétera para que “complete” el cuadro. En este proceso, la creación de las escenas se iba dando en conjunto con las diferentes áreas, sobre todo en el caso de la música en donde su creador, Pedro Fiorotto, al estar presente en todos los ensayos, consiguió que la música se aleje de su función más conocida de “acompañamiento” o de “ambientación” y se convierta en un personaje, un cuerpo sonoro autónomo, transformador y fundamental de la dramaturgia.

De esta manera, poco a poco el proyecto comenzó a encontrar una estética. Fue muy evidente como el trabajo de cada uno de nosotros dejó de ser la suma de aportes individuales, para convertirse en un todo con entidad propia.
Todo el trabajo fue muy colectivo y horizontal, había roles bien definidos pero esto era solo a modo de organización, porque en lo concreto del trabajo cotidiano, nos regalábamos la posibilidad de opinar sobre las otras áreas, en un dialogo constante entre las distintas disciplinas artísticas que conformar la obra. Todos aportando desde su especificidad y su experiencia. Asimismo, la supervisión de Ana Sanchez fue un gran aporte, ella nos visitaba una vez cada quince días aproximadamente, de esa manera su mirada siempre tenía la perspectiva necesaria para no perder el foco de lo que sería contar. Sucede muchísimas veces que nos enamoramos de las creaciones y se vuelve muy dificultoso ser objetivos y decidir que es necesario descartar. En ese proceso de síntesis nos dimos cuenta que en verdad todo lo que habíamos probado no podía quedar desde el punto de vista formal y estructural pero que todo ese material era fundamental para que las escenas y la creación tengan un trasfondo profundo y rico.

Empezamos a jugar, a improvisar, a escribir, a preguntarnos:
Qué muda cuando cambiamos el suelo que nos sostiene? Con el pasar de las estaciones? Ante una situación límite, qué muda en el cuerpo? Qué muda con el nacimiento y con la muerte?

Hicimos cuatro funciones en Noviembre del Dos mil quince, estas nos sirvieron para poder tener una devolución del público y ganar una solidez y confianza como grupo. Durante los cuatro meses siguientes, seguimos trabajando, profundizando y realizando el tan complejo proceso de síntesis. Hoy tenemos la alegría de compartirles: Desde el sábado 16 de abril del dos mil dieciséis, “(qué) MUDA” se presenta todos los sábados a las 22hs. En el Teatro El Excéntrico de la 18.

Marisol Méndez y Susana Farias


La obra pueda verse los sábados a las 22 hs en El Excéntrico de la 18 | lerma 420


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