Posteado por: saquenunapluma | 01/23/2016

Bordes: Notas sobre su gestación. Por Natalia Villamil y Cintia Miraglia

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Bordes: Notas sobre su gestación.

 

Fricciona el lápiz contra el papel y así las palabras se arremolinan en la hoja. Primero antojadizas, luego resbaladizas y más tarde premonitorias de una historia que pulsa en el deseo de darle voz a tres historias de mujeres. Distintas, diferentes, desiguales… pero emparentadas en el ahogado sufrimiento de quien no puede soltar aquello que tanto las lastima.

BORDES comienza como una propuesta en forma de relato de mujeres que pudiendo ser UNA, establecen una relación con el mundo interno tormentoso y pulsional en el que habitan. Desde esa primera premisa de escritura, se configuró un universo singular que puso en marcha el balbuceo torpe y sinuoso de los primeros intentos. Escritura, prueba y reescritura fueron dando forma a un texto estructurado en tres monólogos que conviven en un mismo tiempo y espacio.

 

Coautoría: El trabajo conjunto fue articulando el entrecruzamiento de las diferentes voces aunque siempre respetando la base impulsora. Cada una de nosotras escribía en forma separada, revisando las situaciones de conflicto, el lenguaje y la estética establecida, y a modo de ensayo y error se fue reescribiendo cada vez, con los intercambios pertinentes al “trabajo de mesa” para poder unificar “las plumas” y así alcanzar un mapa textual que como matriz poética nos encause en una estructura única.

Un proceso intenso en lo que significa nuestra primera experiencia en coautoría. Conocernos y convocarnos, juntarnos en la tarea de escribir Bordes, de encontrar en el desarrollo mismo de la tarea los modos de articular, entrelazar y hacer convivir nuestros impulsos y obsesiones. Ensayos satisfactorios, otros no tanto… pero siempre encausadas en el hecho concreto y firme de escribir una obra colectiva.

 

Casi monólogos: Comandadas por el deseo de llevar adelante una dramaturgia que parta de un formato monologal pero que al mismo tiempo ponga en crisis ese mismo formato a través del entrecruzamiento de las voces en un tiempo y espacio compartido.

La soledad que portan las protagonistas involucradas en historias de abandono, se hace eco en la supuesta soledad de quien habla consigo mismo.

Separadas pero juntas, varias pero una, ausente pero presente… los bordes se desvanecen y los limites se vuelven inconsistentes.

 

La música que dialoga: La presencia permanente de un músico en vivo (violista), que recorre los Bordes difusos de cada relato y marca con su arco el pulso de la acción. Por momentos como paisaje sonoro y pero también como dialogo necesario con quien constituye la figura masculina interpelada.

 

El encuentro: Con ensayos asiduos… con mucho mate y cafecito, con tres actrices con quienes resulta un placer trabajar, con un músico compositor comprometido y talentoso, con textos que entran y salen del ensayo, con el vértigo de quienes bucean en sus propios deseos, con la convicción del estreno… así se gestó BORDES.

Natalia Villamil y Cintia Miraglia

 


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