Posteado por: saquenunapluma | 01/20/2016

Ana Granato, notas al proceso creativo de Pizarniketas Polígrafas, hay que irse a la bosta.


Ppizarniketasizarniketas Polígrafas, hay que irse a la bosta.
por Ana Granato

 

Pensar cómo fue el comienzo de una obra es como pensar en el comienzo del enamoramiento: produce nostalgia y a su vez esas ganas de que te pase otra vez. Ese momento imparable, no racionalizado, que aparece, te toma y te hace ser otro mejor.

El teatro nos hace ser siempre mejores, es más, estoy convencida que te hace ser lo peor mejor que jamás se haya visto, en definitiva es el acto del total extremo que necesitamos ver en otros y en nosotros mismos: algunos le llaman transformación, otros, más kafkeanos le llaman metamorfosis, ponele.

Ser bicha o actriz sería un camino de la actuación. Una construcción del modo o  fuerza que contiene la actuación.

 

Trabajar en las Pizarniketas fue irse a la bosta, irse al extremo, soltarlo todo, escupir o esculpir (si te parece muy fuerte escupir) lo contenido sin intermedios, era todo o todo y nunca nada de nada. Para ser nada, hay demasiada nada ya. Para estar solos ya hay demasiados solos en este mundo. El teatro nos junta y ni dios puede separarnos.

 

Yo había escrito en esos días como una loca, textos desmesurados todos inabarcables, que decía a mucha velocidad con muchas palabras como para recuperar lo no dicho, lo no actuado, lo no revolucionado en mi misma.

Así fue que: Una mujer como yo, con muchas palabras como cortadas, que se juntan y se dicen en voz alta con ojos enormes, resultaba o parecía poesía. O sea fueron las dos cosas: poesía y teatro.

 

Había leído a la Pizarnik cuando llegué de Córdoba, ella fue durante mucho tiempo una descubridora de mi oscuridad, y yo fui la descubridora de su humor y su irónica e inteligente risa.

Quería por esos días, revolucionar la literatura con un nuevo género que se llamara “Pizarniketas Polígrafas” y que tuviera la estructura del texto de la “Bucanera de Pernambuco o Hilda la Polígrafa” de Alejandra.

Una cosa así como con textos con discursos filosóficos políticos poéticos mezclados con juegos de palabras del bajo vientre que mixturados, transformaran a los humanos en reveladores de secretos y verdades. No lo logré obviamente. La literatura todavía no se enteró de tal intento.

 

Pero yo insistí  y les leí  incasablemente a mis amigos en reuniones, hasta que decidí interpelar a Gastón a recorrer esta aventura artística y amorosa.

El teatro que se hace amorosamente trasciende los límites del teatro. Y no es cursi o si, pero me chupa un huevo. Es hermoso trabajar con gente amorosa.

Así Nos juntamos durante dos años, dos o tres veces por semana para inventarnos las Pizarniketas. Comenzamos con el tabladito, con algunos muñequitos de mi biblioteca. Entre poema y poema, nos leíamos textos que nos gustaban de biopolítica o de género, Poesías, músicas.  Pasábamos de la reflexión y reescritura a comprarnos cosas inútiles, juguetes inútiles que probábamos de manera inútil y que se volvían esenciales y llenos de contenido. Un recorrido de lo inútil a lo importante, sería otra manera de pensar el teatro.

 

Todos esos espacios que habitábamos en los bordes de los bordes era nuestro mundito de color o de salvación: por eso la poesía, porque dentro de la literatura sigue siendo un género menor, fuera de canon, e incluso te digo más, comenzamos con la poesía menos conocida de la Pizarnik para inspirarnos.

También por eso los juguetes del barrio de once, frágiles y desdeñados. Baratos y con el peso material y simbólico enorme que el mercado impone al mundo, la explotación y el olvido.

Y bueno ni hablar de la decisión del teatro independiente que ya en sí mismo, es un espacio “menor”, dentro del teatro.  (no se nos dio lo del teatro comercial…)

Ya finalmente sentimos que toda esta decisión poética debía tener forma de manifiesto. En definitiva, necesitábamos declarar de alguna manera nuestra posición en el mundo y el arte. “Dime tu poética y te diré tu política” dicen las pizarniketas en un momento.

No puedo dejar de pensar que el  teatro es una toma de posición de nuestro propio material, ese presente que es una prueba, un testimonio de lo que no se dice, de lo que no aparece, de lo que las instituciones o lo establecido no dejan ver.

 

También vamos a contar, porque no somos garcas que tenemos un equipazazonón:

Virna Cortinovis Reina, nuestra vestuarista, que fue trabajando con las telas, los colores y los juguetes superando la idea de vestuario tradicional en una vestuario escenografico encantado, ir hacia los extremos hasta encontrar!  Diego Leroux que hizo la realización escenográfica y tecnológica de la escena. Todos los mecanismos y sorpresitas de los artefactos, el que armó a la mini rata famosa para sorprender y revolucionar el mundo de Disney world. Armar, desarmar, probar, y volver a armar. (casi volver a amar)

 

Acumular error, ir hacia un lugar chocar e ir en otra dirección, el error es hermoso, nos vuelve creativos, nos devuelve el problema en solución, o nos deja humanamente despojados, en ese momento que nadie quiere sostener,  aceptar o vivir. Nos han castigado tanto por errar, nos han educado en contra del error, y nos han exigido éxito constantemente. Pero para nosotros el error fue y es instrumento de trabajo. Nos disponemos a soportar errar en escena, a que los juguetes no funcionen, a que la letra sea imposible, a que la actuación corra peligro. Es decir: El error es un constante despertar. Despertar para que otros despierten. (qué lindo no?)

 

Bueno y aquí va nuestra parte Hollywood. En 2014 presentamos veinte minutos de las Pizarniketas, y como a la gente le gustó y tuvo buen recibimiento, nos dio mucha confianza y fuerzas y con esas energías nos presentamos en la Bienal de Arte Joven, donde ganamos el premio a la producción de las Pizarniketas y tuvimos la suerte de poder terminar este proyecto con una estructura increíblemente profesional en el 2015.

Pasamos claramente a otra etapa con otras emociones, con otros desafíos que nos cruzó con grandes maestros como Alejandro Catalán que más que un tutor de la Bienal fue un ángel guardián punk teatral que nos hizo mirar, desafiar con profundidad cada palabra y  momento de esta desquiciada aventura.

También Mauricio Kartún que nos deconstruyó cada poema poniendo alas y contenidos, sumando alentadas a seguir probando este nuevo lenguaje que nos nació y nos sigue naciendo!

Bueno podría seguir escribiendo, pero solo tengo dos carillas para hablar de dos años y pico de trabajo. Que es mucho teatro y mucho teatro es mucho de mucho! De vida, encuentros, mudanzas, separaciones, decisiones, deseos, y así un listado de incontenibles palabras hasta irse a la bosta, biennnnnn a la bosta! Porque sólo así nos salvamos. Salud.

Ana Granato, actriz y dramaturga


 PIZARNIKETAS POLÍGRAFAS. “HAY QUE IRSE A LA BOSTA” (MANIFIESTO POÉTICO TEATRAL) CON DIRECCIÓN DE GASTÓN SANTOS FUE UNA DE LAS OBRAS SELECCIONADAS Y ESTRENADAS EN EL MARCO DE LA BIENAL ARTE JOVEN 2015-2016. PROTAGONIZADA POR ANA GRANATO Y BAJO LA TUTORÍA DE ALEJANDRO CATALÁN, LA OBRA COMIENZA NUEVA TEMPORADA EN PAN Y ARTE DE BOEDO 876 | viernes 2.30 hs


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