Posteado por: saquenunapluma | 03/06/2015

Isla Mauricio: Notas sobre su proceso de montaje, por Alejandro Casavalle

isla mauricio casavalleAl adentrarme en Mauricio (Isla Mauricio)  obra teatral escrita por Theresa Rebeck, una de las dramaturgas contemporáneas más destacadas de Nueva York, que aquí no es conocida y nunca ha sido estrenada hasta hoy en la Ciudad de Buenos Aires ni la Argentina

Cuando me llega este material a través de un e mail de Carolina Darman, actriz 26 años, de excelente formación como actriz  a nivel nacional e internacional y quien me dice que había comprado los derechos, que ella asumiría el desarrollo de la producción y que al haber visto mi última puesta “La Palabra Mecánica” (2014)  dentro del ciclo de Teatro Independiente “Teatro Bombón”,  tenía la certeza que  yo tenía que ser quien dirija y los guie en esta propuesta. Que había un actor que estaba ya pensado y que lo otros actores y demás equipo de realización los dejaba a mi criterio. “Que lo único que tenía que hacer era dirigir… “      En un instante,  supe como creador, que mi próximo  camino artístico habría de ser Isla Mauricio:    Por primera vez estaré dirigiendo el trabajo de una Dramaturga. Y por otro lado me sumaré a una propuesta de Actriz. Hay obras que vienen de la mano de un director, otras de un productor, también pueden ser combinadas. Pero en esta en particular y esa ha sido mi motivación: es una propuesta de una actriz joven, que en vez de estar esperando que la elijan desde un casting o desde algún lugar juntarse con un grupo de actores para hacer una creación colectiva… Elije y focaliza su motivación uniéndose y aportando a diversos generadores del teatro joven y de mediana edad, para que Isla Mauricio se haga cuerpo y presencia teatral en la temporada del teatro porteño.

Entendiendo que el Teatro es una experiencia común y como dice Peter Brook un gran cerebro de lo humano (y sumaria) que conforma un cuerpo que hace a la actualidad de nuestra cultura, donde el Teatro y concluyo con Ariane Mnouchkine es el arte del presente.

Comprendo que la  propuesta de Isla Mauricio  va a contribuir a una experiencia Glocal y que el encuentro de artista de diversas edades y regiones sumara al desarrollo de la celebración y la reflexión en el ámbito del teatro.

Donde en lo que respecta a mí está puesta la desarrollo bajo el influjo del  misterio y por qué no “mágico umbral que se produce entre la  obra y el público”.

Comencé a preguntarme, desde un pensamiento crítico,   que es lo que queremos con esta obra, por qué y para que hoy. Cuál es el motor para encontrarnos un grupo de artista y hacer de cada ensayo, cada encuentro y cada función un aporte para nuestra cultura. De qué manera, sobre qué comunicación,  a través de qué propuesta estética convocamos al público con Isla Mauricio. Sobre la multiplicidad de incógnitas y respuestas posibles, hemos decidido hacer amarras sobre una dramaturgia probada y un tono de actuación que permite el juego escénico.

El principio que dilucida algún tipo de respuesta:

La obra ronda en su conflicto más visible, sobre una colección de estampillas  (objeto inútil, estético y artístico) que en algún momento tuvo una utilidad y que hoy con la proliferación de los e mail y toda la revolución cibernética parece fuera de uso. Y que sin embargo algunas podrían tener un alto valor en el mercado, sobre todo estampillas como las de “Mauricio”. Por otro lado es el conflicto familiar de dos medio hermanas y su ideas de pertenencia para ser una familia. Y desde otro punto de vista se puede ver el universo de los coleccionistas y ese espíritu pueril de obtener “la figurita más difícil” cueste lo que cueste.

Esta obra desde un estilo diría casi “metafísico policial” habla con un humor lleno de sutilezas  de lo ausente, de aquello que está roto, de los valores y de las relaciones humanas en el uso, desuso y posibilidades. Nada menos… nada más.

Un poco de historia sobre Mauricio (saltar este paso si usted es un amplio conocedor de la Isla Africana) Mientras que el gran conocimiento de los marineros árabes y malayos sobre Mauricio se dio desde el siglo X, los portugueses llegaron en 1505. La isla se mantuvo deshabitada hasta 1638 cuando fue colonizada por los holandeses (una de la mayor corriente inmigratoria de Nueva York). Ellos nombraron la isla en honor del príncipe Mauricio de Nassau. Debido a cambios climáticos, los ciclones y el deterioro del suelo fértil, los holandeses abandonaron la isla algunas décadas después. Los franceses controlaron la isla durante el siglo XVIII y la nombraron Île de France (Isla de Francia). A pesar de ganar la batalla de Grand-Port, iniciada el 23 de agosto de 1810 en la que las fuerzas navales francesas vencieron a las fuerzas británicas. Los franceses fueron derrotados por los británicos al norte de la isla, en Cap Malheureux, un mes después. El 6 de diciembre de 1810 (1810 fecha histórica también en nuestra región)  Mauricio capituló ante el vicealmirante Albemarle Bertie. Ello significó la pérdida de la posesión a favor de los británicos y la posterior reversión de la isla a su nombre antiguo. Hoy Mauricio apunta a ser el conector de negocios del océano Índico. Se están buscando actualmente nuevas oportunidades de negocio en la banca y el sector tecnológico, además de ser unas de las islas más bellas del continente africano.

Volviendo a la Obra:

En esa estampilla (objeto inútil, estético y artístico)  va la historia y todos los lazos de conexión que podemos hacer a partir de ella. El teatro es una disciplina de conocimiento,  esta obra propone sacar velos y más velos, y aun también e incluso muchísimos velos más,  a la esencia de nuestras relaciones afectivas, comerciales, históricas y humanas.  Los personajes presentados desde distintos arquetipos hacen a un juego de tramas y sub tramas,  que harán de la representación, un espejo de situaciones reconocibles en diversas generaciones.

La obra y nuestra propuesta plantean suspenso, pero también emoción, por otro lado conocimiento y nos instala en situaciones extra cotidianas que sin embargo son  claramente reconocibles.

Isla Mauricio nos invita a la celebración de la falla. Y la posibilidad de lo ausente,  una Isla que tiene por siempre la melancolía del continente. Por qué Isla Mauricio es una gran metáfora, otra más, puede ser,  para hablar de lo que importa en este umbral que se produce entre la propuesta artística y los espectadores; la fragilidad de las relaciones afectivas de una sociedad, donde habita las familias, el arte, la historia, el comercio y el buen humor.


Alejandro Casavalle, director y responsable de la puesta de Isla Mauricio. Funciones desde el 8 de julio, los miércoles a las 21 hs en Hasta Trilce.


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