Posteado por: saquenunapluma | 02/17/2015

SEGUNDO SUBSUELO: Notas sobre su dramaturgia y puesta en escena

segundo subsuelo 2015 aSEGUNDO SUBSUELO: Notal sobre la escritura .Por Cecilia González (Dramaturga)


El origen de Segundo Subsuelo parte de las imágenes que quedaron grabadas en mi memoria, de la crisis del 2001, cuando tenía 12 años. Fue la primera crisis a nivel país de la que tuve conciencia como tal. Vivía en Villa Celina, en el partido de La Matanza. Mi padre se había quedado sin trabajo, y vi cómo esta crisis a nivel familiar, en realidad formaba parte de una crisis social. 

Extrañamente, sentí también que de ese caos  algo había cambiado. Años después  entendí que de esa crisis se generaron organizaciones barriales e instancias de cooperación entre los diferentes extractos de la sociedad, como las ferias del trueque, entre otras. En esos años se vivía con esperanza el resurgimiento de un nuevo vínculo entre los ciudadanos. La unión que se pregonaba con “piquete y cacerola, la lucha es una sola”, cobraba un significado mucho más profundo. El reclamo parecía no quedarse anclado sólo en la pérdida de bienes materiales; parecía anunciar la unión del pueblo en favor de derechos comunes, dejando atrás el individualismo que venía fomentándose desde el inicio del neoliberalismo económico durante el proceso militar del ’76, y que luego se profundizó en los ’90.

Pero luego las cosas fueron mejorando. En el 2003 se empezó a visualizar la idea de progreso y ascenso económico. La clase media se fue recuperando, pudo volver a salir los fines de semana, ir a cenar a restaurantes, a irse de vacaciones, a que esas vacaciones, incluso, pudieran ser en el exterior. Y es como si ese mismo bienestar al mismo tiempo hubiera ido produciendo el distanciamiento. Una vez que se tuvo la posibilidad de volver a acceder a los bienes materiales y culturales de los cuales tantos habíamos sido desalojados, el motor social que había impulsado la lucha durante la gran crisis, se diluyó. Acá es donde la memoria juega un papel central. Aparece el olvido. Muchos comienzan a olvidar que años anteriores no podían salir de su casa porque no tenían trabajo. Lo peor es que el efecto olvido se une a cierto anestesiamiento, y de la mano de reclamos muy atendibles de la gente, también comenzaron a surgir voces y formas de percibir la realidad, similares a las de épocas pasadas. La obra expresa ese movimiento sinusoide que vemos en el campo social, de avances que necesitan de sus respectivos retrocesos para continuar su camino. Los postergados, que por fin encuentran un rostro para ser mirados, retoman caminos cargados de reminiscencias, de formas de asociarse y de pensar o de ser pensados por otros, que no eran los esperados. “2º Subsuelo”, como la realidad, expresa la complejidad de estos procesos sociales. Frente a ellos ninguna teoría es capaz de prever qué va suceder. Tendemos a creer que un determinado avance o retroceso social o político continuará inexorablemente en la dirección en que lo observamos, y según cada quién, esa expectativa conducirá a la alegría, a la tristeza y aun a la euforia o a la depresión. Y ciertamente, aunque la desazón impida advertirlo, nunca se vuelve al punto de partida.

 

En algún momento muchos pensamos que indefinidamente se iría “por más, nunca menos”. Luego, que se volvería a “los 90”. Pero el perfil de los presidenciables y la aprobación unánime de la AUH dan cuenta de que la historia se escribe de otro modo. Todo esto es lo que emerge en 2º subsuelo; los personajes se mueven dentro de esa trama sinuosa , donde un “líquido amarronado” que invade el ministerio es su perdición y también su oportunidad, pero nada puede certificarlo.  Los poderes que desde siempre operan para que la fiesta sea para unos pocos, encuentran su nicho, su canal de expresión, su discurso depredador de discursos. Y cuando la palabra se enferma, el cuerpo busca mostrar lo que no puede ser dicho. De este conjunto de vivencias y percepciones surgió 2º Subsuelo. Con un humor a veces corrosivo, con ritmos y canciones que no cesan de advertirnos que el avance no es lineal. Para bien, y para mal.

 


SOBRE EL TRABAJO DE DIRECCIÓN Y PUESTA Por Elián López (Director)

La historia sucede en una oficina en un segundo subsuelo en el año 2290. De ahí partimos. Varias hipótesis disparadoras emergieron en el grupo: primero, despojarlo del convencionalismo y generar un circuito de postas donde los actores armaban las escenas. Luego, suprimir el texto. Hacerlo expresionista. Veníamos de nuestro segundo espectáculo (Estado de la Tristeza) que era un entrelazado de danza, teatro y multimedia, donde habíamos trabajado el concepto de la mezcla como un Dj, o un mashup. Algo nos tentaba a ahondar en el tema, pero también le dimos cuerda a la posibilidad de que con esta tercera obra de Los Perros de Pavlov nos diferenciemos de las anteriores obras. Algo así como ir mutando. Nos planteamos ir al texto con una pregunta ¿con qué queremos que el espectador se encuentre?: “con un espejo roto en donde mirarse”.  Sin perder la mirada lúdica que proponía el material y esta respuesta a cuestas, planteamos formas desproporcionadas, íconos sugerentes, colores distorsionados, clichés y mezcla. Ya con el tablero, las reglas, y las fichas, pudimos jugar y profundizar la estética para este espectáculo. Como primer punto se puso énfasis en la búsqueda expresiva de las actuaciones, ya que es lo primero que convoca al ojo del espectador.

Luego se trabajó el texto que contiene, abarca y da sentido a la puesta en escena. En este encuentro del texto y los actores comenzamos a indagar en las hipótesis de actuación. Intentamos estirar la expresividad como un elástico para que  se dilate, salga del cotidiano, y al volver a una interpretación “realista”, la forma ya resulta diferente. Sabemos que en el teatro, como en otros dispositivos de relatos, los contenidos suelen reducirse a aspectos principalmente semánticos, y donde se abandona al público a transitar una experiencia fundamentalmente discursiva. Por el contrario, en la propuesta artística de Segundo Subsuelo el humor, la parodia, el collage, y lo esperpéntico, son tensores fundamentales del espectáculo. Se trata de una puesta que busca un espectador sentado al borde de la silla.

La maquinaria de Segundo Subsuelo se arma de a poco, avanza rápido, gira, se traba y sigue girando. Personajes shakespearianos interpelan al público, otros bailan y cantan. Es una maquinaria que des-construye las líneas del teatro tradicional buscando invitar al público a una fiesta en la que nadie quisiera estar bailando. En cuanto a la escenografía -diseño de Cecilia González- el trabajo se orientó a lograr reflejar el avasallamiento del sistema burocrático, la claustrofobia, lo extraño de un futuro cercano, lo esperpéntico de unos seres que giran en falso. Mientras que con el diseño de vestuario -a cargo de Lara Sol Gaudini- se buscó remarcar la el lugar que cada uno de los personajes creen que les corresponde, con una textura corrida del presente, pero que remite al pasado. Con estos elementos de la obra, más el tratamiento lumínico y sonoro (con Ezequiel Bianchi trabajamos por tercera vez juntos en esta área), Segundo Subsuelo termina de cerrarse como teatro que busca renovarse un poco fuera del eje.

Elián López. Actor, director y docente teatral. Actualmente dirige Segundo Subsuelo, los domingos a las 19hs en La Pausa Teatral


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