Posteado por: saquenunapluma | 01/11/2015

Procesos creativos: Construcción de La tercera posición. Por Carla Maliandi

3a07-mConstrucción de La tercera posición.
Carla Maliandi
Dramaturga y directora

 

El proceso de gestación de la obra comenzó, como suelen comenzar todas las obras del teatro independiente, por la necesidad de juntarse con amigos. En este caso fueron Anahí Pankonin y Eduardo Iacono, dos geniales actores que son aparte queridos amigos, quienes me incitaron a escribir algo para ellos. Y cuando la obra tenía algunas pocas páginas se sumó en la dramaturgia Pablo García, que no sólo es mi compañero de la vida sino el tipo más gracioso e inteligente que conozco. Así empezamos a fantasear con el mundillo del arte, tema sobre el que solemos hacer bromas en casa. Y a eso le sumamos el contexto político de los primeros años de la década del 50. En seguida fuimos vislumbrando a los personajes y armando la historia.

A  una distancia incierta de Buenos Aires, en una elegante residencia de la llanura pampeana se reúne el mundo de las bellas artes; tiene lugar un congreso sobre la pintura argentina. Son los primeros años cincuenta. El encuentro convoca a artistas, marchands, críticos y gente de alcurnia ligada al mundo de la plástica. Ignacio, un pujante empresario no muy culto, está allí. Lo han invitado: hace años su dinero y su curiosidad por el arte despertaron en él la vocación del mecenazgo y la gestión cultural. Pero no se siente cómodo entre esta gente. Y esta noche deberá pronunciar un discurso ante todos.
Irene es su joven secretaria, mujer reservada, atractiva, recuperada de desgracias recientes que Ignacio conoce bien. Irene escribe sobre historia del arte pero vive de su sueldo de secretaria. En este ambiente que desprecia, ella es la mano derecha de Ignacio; por pedido de él, que trabajando se aburre fácilmente, revisan y ajustan los detalles del discurso mientras intentan jugar tenis.
Irene ha redactado el discurso que Ignacio deberá leer – sin estar muy seguro de comprender su complejidad. Ya de noche la respuesta del público es motivo de discusión entre ambos. Por lo tanto también se discute el sentido político del texto ya leído. En la disputa se negocian dos tipos de saberes: el valor ideológico del texto (competencia exclusiva de Irene) a cambio de duras revelaciones de Ignacio sobre la vida privada de ella. Cada uno muestra cuáles son sus herramientas para conocer e interpretar la propia experiencia en la palabra arrancada al otro. Cada uno usa sus armas para dar guerra al otro, quebrarlo e imponerse.

 

Sobre la estructura del cuento clásico y el desarrollo de sus dos historias, aparecen los hechos banales de una jornada tensa. En esa tensión de superficie y sus manifestaciones leemos una posible historia secreta de los personajes, sus miedos y motivos. Este contenido oculto está en tránsito: aparece primero en las formas elípticas y fragmentarias de la historia visible, más tarde intenta alcanzar literalidad y narrarse por sí mismo. Las dos historias conviven al principio y se suceden después.
El habla de los personajes está concebida como una reconstrucción sociohistórica posible y pretende contribuir a una forma de realismo falso o desplazado. A favor de la construcción de este verosímil se trabajó en la falsa recuperación de los idiolectos y en los posibles de la conversación, también falsos.
Una división espacial y una división del tiempo, muy señaladas las dos, dan forma a la pieza. El espacio diseñado es marco de las relaciones laborales y sociales bajo la figura de la competición; una superficie prevista para el enfrentamiento deportivo indica la existencia del conflicto pero también de sus reglas. La red y el campo de tenis están disponibles para ser significados de acuerdo con el movimiento de los actores. Cada parlamento guarda una relación de proximidad variable con la cancha de tenis y con las reglas del enfrentamiento. Esa proximidad, esa continuidad entre lo verbal y lo espacial puede ser coherente o no; el conflicto tiene reglas y las reglas transgresión.
El tiempo aparece dividido en dos actos de extensión dispar. En un primer acto deliberadamente breve se identifican el germen y las condiciones del conflicto. Durante el segundo se desarrollan las condicionantes históricas y personales que empujan la acción.
La puesta en escena reubica los objetos y las imágenes de la aristocracia siguiendo un vago sentido del juego y del clisé. Las bandas sonoras apoyan esa decisión.
Sin atribuirse el valor del testimonio o del documento, La Tercera Posición intenta pensar una época argentina cargada de signos políticos y ofrecer una representación posible de ella. No pretende significar una etapa histórica ni valer como crítica sociocultural, sino redistribuir el material simbólico asociado con los tempranos años 50. Sobre materiales cándidamente realistas se intenta articular un lenguaje (un acento) adecuado a la historia narrada, un extrañamiento en los modos de organizar el tiempo y habitar el espacio.


 

La tercera posición
jueves 21 hs
Camarín de las Musas

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