Posteado por: saquenunapluma | 07/08/2014

La inapetencia, de Rafael Spregelburd dirigida por Martín Bertani

La Inapetencia spregelburd

 

Conocí esta obra cursando 3° año de la carrera de Dirección escénica en el IUNA, en la cátedra de Ana Alvarado, año 2013. La elegí para su montaje como trabajo anual. Su puesta era un desafío: Una obra corta pero de una gran complejidad, un texto absurdo con una gran cantidad de personajes, información y pistas falsas para su corta extensión. Tuve el gusto de armar un buen grupo, gente que venía de diferentes procedencias. No a todos los había visto actuar. Monica Driollet, la protagonista, gran actriz y directora, prácticamente egresada de dirección escénica del IUNA, ya había pasado por la instancia en la que yo estaba. Así que corría con la ventaja de una consejera que hasta el estreno en La carbonera me fue ayudando y acompañando en la solitaria y conflictiva labor de director.

El proceso IUNA fue muy bueno, mucho entusiasmo en el grupo y una gran repercusión en mis compañeros de curso y en los espectadores que vieron el día que rendí final, o sea la función de la obra a fin de año. La energía no se podía cortar, había que apostar a más.

Ya entrado el 2014, nos contactamos con Rafael, que muy amablemente me dió el permiso para representarla en una sala. Presentamos el material en el teatro La carbonera y les gustó mucho a los dueños. Así, planeamos un estreno para la segunda mitad de año. Iba a dirigir por primera vez una obra en el circuito teatral. En la carbonera, ese teatro tan encantador para la gente de teatro como para aquellos que salen a ver algo de vez en vez. Encaramos los reemplazos de algunos actores que no pudieron seguir, y lo antes posible empezamos a ensayar en La carbonera. Era clave este paso por ser un espacio tan particular: paredes de ladrillo a la vista, piso de baldosas, una pasarela/balcón a altura, muchos accesos y puertas al espacio escénico y una columna cerca de la platea. Lejos de la clásica caja negra.

Con un buen trabajo anticipado de escenografia, vestuario e iluminación, el lenguaje de la puesta se fue acomodando cada vez más a la carbonera. Como todo proceso, tuvimos etapas de mayor y menor productividad. En el teatro independiente lo afectivo y el acontecimiento grupal compiten a veces con la eficacia artística. Pero cierta distracción que nos corrió de eje se acomodó sola ya acercándonos al estreno: los nervios, la adrenalina y la inmediatez temporal te abocan de prepo a la tarea fundante: Hacer una obra de teatro, con todas sus complejidades. También me habitaban incertidumbres en cuanto a los tonos de actuación que teníamos que buscar. Pero es bueno siempre correr con el margen de que al enfrentarnos con la mirada del público, vamos a aprender algo que antes sería imposible aprender.

Y llegamos finalmente al esperado estreno. De mi parte, sin nervios, confiando en el elenco que tanto trabajo había dejado atrás. Y parimos de una buena vez a La Inapetencia.

Martín Bertani, director de La Inapetencia. Funciones los sábados a las 21 hs en La Carbonera, Balcarce 998

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