Posteado por: saquenunapluma | 03/04/2014

Dora Milea, sobre EL ANGEL de LA CULPA, de Marco Antonio de la Parra

Dora MileaDescubrí a Marco Antonio de La Parra cuando el destino puso, por azahar, en mis manos su obra “Telémaco o El Padre ausente”. Leí ese texto y me sentí expresada. A partir de ese momento comenzó mi propia odisea de llevarla a escena buscando una producción acorde a la magnitud de la propuesta. Por este motivo presenté el proyecto al Teatro Nacional Cervantes en tres oportunidades, siendo la tercera la vencida. Luego el destino siguió jugando a mi favor, y ese mismo año, antes de comenzar los ensayos, viajé a España dónde coincidí con su presencia en Madrid. Fue profundo y emocionante ese encuentro, sucediéndose otros en Buenos Aires. Pudimos compartir el estreno y disfrutarnos mutuamente fortaleciendo una relación artística sumamente seductora.

Su dramaturgia me sigue conmoviendo, y en la frecuente lectura de sus textos me crucé con “El Ángel de la culpa”. Una obra que pone al descubierto el alma del Hombre, un material que se inscribe en el marco de la violencia urbana y la soledad, dando prueba de su destreza, y el conocimiento profundo sobre nuestros nudos emocionales. Un tema, lamentablemente, muy actual a pesar de haberse escrito en 1996. Me atraviesa. Le escribo pidiéndole los derechos. Me los cede con entusiasmo. Comienzo la búsqueda del elenco y me comunico con Osmar Núñez proponiéndole un encuentro para que juntos leamos el material. Así fue que, en su casa luego de cenar, nos adentramos en su lectura, y a la cuarta frase me dijo: “Es un texto maravilloso. Quiero hacerlo”. Ya tenía, entonces, al detective de la obra. Me faltaba el muchacho, un personaje con una figura especial, ambigua, sensible, y Walter Bruno contiene, para mi, esas cualidades. Convoqué, más tarde, a mis colaboradores creativos de siempre: Leandra Rodriguez en luces y Alejandro Mateo en escenografía y vestuario. Decidí, también, que la música original la compusiera mi sobrina, Julieta Milea, con quien nos debíamos un encuentro artístico. Y sumé al proyecto a Andrea Giglio, quien es mi asistente de dirección y producción -roles fundamentales en el teatro- hace ya dos años.

El equipo estaba formado. Comenzaron los ensayos intensos en horas y meses.
La puesta surgió genuinamente del trabajo de dirección actoral, ya que esto se imponía dadas las características del material. El Ángel de la culpa es un thriller psicológico. Un detective es asignado para investigar el homicidio de un hombre, las evidencias parecen irrefutables y las circunstancias son el pretexto para aligerar la conciencia. Intentamos recrear un espacio –el lugar del crimen- que lejos de descubrir, sugiera e instaure enigmas. Trabajamos sobre el color y la luz, aspirando a reproducir un clima policial emparentado a la novela negra. Todo sucede hoy con ciertos atisbos de ayer, embebido de un sutil humor -lo más difícil de conseguir en su medida exacta- que ayuda a transitar lo terrible de la situación.
Estamos muy felices y movilizados por el resultado.
La frutilla de la torta: estrenar en el Teatro Picadero. Una sala con historia, felizmente recuperada.
Dora Milea, directora teatral de El Angel de la Culpa. Funciones desde el 27 de abril. Domingos 18 hs y lunes 20.30hs. Teatro El Picadero

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