Posteado por: saquenunapluma | 02/23/2014

Maderna, un cuento de Dolina bajo la mirada y la dirección de Luis Rivera Lopez

 Maderna es una adaptación a teatro musical del cuento “Maderna, el hombre que se transformaba demasiado, de Alejandro Dolina.” En el plano espectacular, Maderna recorre con sentido del humor el mundo del protagonista y sus transformaciones. Se trata de una visión absurda y humorística de quien en la búsqueda de su identidad, asume todo tipo de formas, incluso la de un recto jefe de familia, con esposa e hijos y finalmente culmina sus días transformado en un jarrón y perdido en una casa de compra venta. La tensión de la trama, mientras se cuenta la increíble historia, está sostenida por la búsqueda desesperada de Maderna.

maderna

Maderna está entre nosotros.

Por Luis Rivera López. Director teatral

 

Muy a su modo, Maderna viene transformándose desde hace años, hasta tomar su forma definitiva (aunque ¿quién sabe?) para esta temporada en La Ranchería.

Siempre me resultaron extremadamente interesantes las relaciones de fusión con otras artes, que el Teatro es capaz de llevar adelante y plasmar en su intensísimo aunque fugaz instante de explosión expresiva. Fusiones que no son tales en el real sentido del término, ya que el teatro como arte del momento, del presente, devora e incorpora cualquier otra forma expresiva que intenta orbitar su centro. Como un agujero negro formidable, atrae e incorpora toda belleza que se le acerca con pretensiones de compartir cartel.

Y no hay dudas de que la Música es otra de las grandes figuras protagónicas entre las Artes Universales. Es por eso que en “Maderna” intentamos unir música y teatro, logrando a mi manera de ver, (y a la manera de la Ópera) solamente conseguir Gran Teatro.

Hace ya demasiados años, Ana Kantemiroff me acercó la motivante propuesta de escribir un material y dirigir teatralmente un coro que por aquellas épocas estaba bajo su batuta musical. El resultado de aquella experiencia fue una versión del brevísimo cuento de Dolina “Maderna, el hombre que se transformaba demasiado” plasmado en una serie de situaciones teatrales y una docena de letras de canciones que fueron encaradas musicalmente por Ana y como producción escénica por todo el numeroso coro.

Hoy aquellas imágenes solamente son convocadas por mí porque resultaron la génesis y precedente de un proceso de creación reciente que, por vertiginoso y apasionante, está entre los más potentes que yo haya vivido en mi ya no tan corta carrera en las artes escénicas.

Esta vez la propuesta de resucitar a Maderna incluía la de realizarlo con un sexteto de jóvenes actores y cantantes. Las condiciones formidables de estos intérpretes en ambos rubros nos posibilitaba internarnos en el camino de un notable grado de perfección estética. El trabajo de Ana en composición musical y arreglos vocales daba como resultado un estándar de calidad tan alto que sentarse a generar el evento teatral que lo contuviera fue un desafío fantástico. Y hoy creo que el resultado está a la altura de lo expresado en los primeros párrafos acerca del Teatro. Maderna creció entre nosotros. Vive. Se transforma tal como soñó Dolina. Se enamora, huye de este amor, se esconde, se torna ridículo, filosófico, amante y amigo. Todo al compás de unas voces que ejecutan los arreglos más complejos (y bellos) mientras viven las situaciones que relatan. El absurdo propuesto en el original se potencia y se vuelve delirio humorístico, pero por debajo asoma la reflexión acerca de lo que somos, y lo que deseamos y podemos ser.

La puesta en escena intenta también fusionar otros satélites menores: sombras, objetos, belleza plástica, manipulación de muñecos, pero finalmente todo cae bajo el tremendo poder del teatro. Y culmina en una super nova (insistiendo con la metáfora astronómica) que derrama risas, emoción y luz. Ojalá los espectadores disfruten tanto como lo hacemos los que lo creamos. Porque aunque, como cuenta la historia, estemos todo el tiempo buscando a Maderna, él solamente está entre los asistentes al espectáculo, y su risa y su aplauso es el acto de transformación final del gran prestidigitador, que nos deja la música sonando en la cabeza y el corazón sonriente, alimentado por la experiencia que, entre todos, artistas y espectadores, acabamos de compartir.

Por Luis Rivera López (director y adaptador)

 

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MADERNA

Funciones: sábados de mayo y junio, a las 21hs.

Duración: 60 minutos

La Ranchería: México 1152 


Ficha artístico técnica

Elenco: Nicolás Álvarez; Joaquín Coscarelli; Julieta Furszpan; Lucía Pinto; Tomás Viano Kantemiroff; yValentina Villela

Escenografía y Vestuario: Alejandro Mateo

Producción: Daniela Daverio

Prensa: Simkin & Franco

Diseño gráfico: Mariel Szlifman

Dirección musical: Ana Kantemiroff

Música original y arreglos: Ana Kantemiroff

Dirección Teatral: Luis Rivera López.

 

 

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