Posteado por: saquenunapluma | 01/12/2014

Sobre “Bildungsroman” de Cecilia Propato. Con Actuación de Marina Cohen.

_Obra_Aldana_Macedo 4bPor Cecilia Propato

Dramaturga y Directora de Teatro.

El Díptico-Unipersonal “Bildungsroman” partió del encuentro fortuito en un sitio de internet de un diario personal de una guardia nazi anónima que escribió sus impresiones acerca de su rol como vigilanta en un campo de concentración nazi quien a través de una escritura básica desarrollaba una catarsis de megalomanía extrema sobre cómo pensaba ella que la veían las mujeres cautivas, haciendo alarde del valor de su presencia, diciendo que las sometidas tenían que estar agradecidas por poder ver su rostro bello, blanco y germano cuando ella las iba a controlar y “cuidar” al pabellón . Encontré este texto mientras buscaba, mientras preparaba una charla, datos sobre Thea von Harbou, la esposa de Fritz Lang, el director del filme “Metrópolis” quien fue una guionista con una ideología filonazi y en 1932 se unió al partido Nazi y se separó de Lang. En ese momento me estaba haciendo preguntas acerca de los procesos perversos en las relaciones interpersonales; en aquellas acciones y actitudes que se dicen altruístas o lógicas de acuerdo a un grupo de individuos pero que tienen un costado manipulador y extrañado del bien común; en lo que puede ser malo para uno y justificado para otro; en los bordes delgados que hay para muchos entre el bien y el mal en donde los actos parecieran que se miden por su conveniencia y no por el procedimiento empleado para llevarlos a cabo. Luego me surgió la imagen -escribo a partir de imágenes generadoras- de una guardia nazi llamada María quien está anclada en el baño de un campo de concentración en Birkenau, Alemania y frente a una situación de debilidad que está atravesando ensaya cómo pedir ayuda, primero a su médico que la vio nacer y, en segundo lugar, a Heinrich, un general de la SS quien es su amante y está escribiendo una “Bildungsroman” (novela de vida). Esta es la primera parte del Díptico. En la segunda parte, María supera su situación de fragilidad ; la maldad y el sadismo de ella se fortalecen y es atravesada por el régimen nazi; es así que dirige un monólogo a Hitler por el que siente devoción y una identificación muy grande convirtiéndose un poco en él y otro poco en una devota que lo admira, como si saliese y entrase del cuerpo y de la subjetividad de Hitler.

En términos generales, las partes de los Dípiticos y Trípticos (estructuras que provienen de la pintura medieval) plantean escenas que tienen independencia entre sí pero que, al mismo tiempo , si se las ve consecutivamente determinan una lectura conjunta. Si bien “Bildungsroman” está contada desde el punto de vista de María en donde sujeto y contexto se mixturan y confunden como sucede con las estéticas expresionistas, se podría decir que las dos partes del Díptico se circunscriben dentro de dos etapas del nazismo si bien esto no está aclarado ni hay una voluntad histórica-explicativa al respecto pero la primera parte se ubicaría al comienzo del régimen nazi y de la construcción de los campos de exterminio y, la segunda parte, hacia el final de la guerra y del horror nazi.

Para el armado de la puesta en escena partí de la imagen primigenia que tuve para escribir la obra: un inodoro en un baño improvisado ubicado en el medio de un predio de un campo de concentración. La noción de puesta en escena está vinculada a qué sacar y quitar y no a la idea de cargar, de llenar. Como escribió Peter Brook en su libro “ El Espacio vacío” hay un teatro y una sala para cada tipo de obra y en este sentido la Sala del Teatro del Abasto es la ideal para disparar este imaginario de predio, de cuadrilátero que si bien está al aire libre es opresivo, casi enloquecedor, despliega la imagen de un campo estéril, fangoso, en donde los zapatos que usa esta vigilanta nazi se hunden, en donde tratar de mantener la elegancia sobrepasa la extravagancia y limita la locura. A final del espacio-predio ubiqué el inodoro blanco, el único objeto que dá idea de humanidad y de cotidianeidad. En la primer parte del Díptico-Unipersonal María está muy cerca del inodoro, casi al mismo nivel , equiparada a él porque está en un plano de humanidad, de una humanidad enrarecida pero humanidad al fin; pero a medida que transcurre el unipersonal ella se aleja del objeto inodoro para luego volver a él en la segunda parte del Díptico pero esta vez para usarlo en forma extracotidiana. Esto genera un efecto de extrañamiento. El filósofo Francis Bacon en el Organon Novum escribe: “hay que alejar el objeto para poder conocerlo”. El objeto inodoro el cual se vé más cerca o más lejos, de acuerdo a la ubicación espacial de María cobra diferentes significados a lo largo de la obra.

En cuanto a la Dirección de Actores, María (Marina Cohen) se mueve en líneas rectas reviviendo el movimiento de los peones en el juego de ajedrez y se traslada en cruz. Las líneas rectas tienen que ver con el universo militar y su andar coincide con la forma taxativa de pronunciar los monólogos como si el ritmo tuviera que ver con el sonido de unos zapatos que marchan en el medio del silencio. Un silencio que grita./

Sobre “Bildungsroman” de Cecilia Propato. Con Actuación de Marina Cohen.

FUNCIONES: Teatro del Abasto, Sábados 19 hs.

 

 

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