Posteado por: saquenunapluma | 05/07/2012

La Cita, creación inspirada en la figura de Rodolfo Walsh / Por Alda Cal

En LA CITA, de Alda Cal, Un escritor que vive en la clandestinidad encarna, en los límites de su jardín, una lucha incansable contra las hormigas. La jardinería se transforma pronto en una nueva pasión en la que deberá poner el cuerpo como lo viene haciendo para sostener sus ideas. Aldana Cal dirige esta pieza que toma la figura de Rodolfo Walsh desde una perspectiva apócrifa, construyendo ficcionalmente una “militancia doméstica” del periodista para sacar a la superficie algunos de los principales intereses que movieron su vida: la autonomía del arte, la función intelectual, la identidad ligada al enigma y la búsqueda de la verdad. 

El proceso de escritura de La CITA, por Aldana Cal

El texto de La Cita surge cuando Susana Torres Molina, en su taller de dramaturgia de la Maestría del IUNA, nos propone escribir sobre un periodo de nuestra historia reciente a partir de ciertas resonancias en la historia personal. La historia familiar suele ser una pata importante en lo que hace a la “historia personal”, la biografía. Pero en mi caso no había nada muy interesante para rastrear por ese lado. Mi sensibilidad frente a los sucesos históricos y su correspondiente lectura política no forma parte de la herencia de la institución familiar sino más bien de otras instituciones. La escuela, la universidad, los diferentes trabajos que he tenido y, sobre todo, la literatura. La literatura (o el modo en que la “aprendí”) siempre estuvo atravesada por la historia y la política. Y diría que en los últimos años desde allí emerge mi dramaturgia. Escribo sobre lo que leo.

Como lectora mi relación con Walsh fue, durante años, muy estrecha. Creo que por eso a la hora de sentarme a escribir las palabras aparecieron sin esfuerzo. Las lecturas de Walsh se hicieron presente y fue como ser hablada por su prosa, por su pensamiento y, a la vez, por mis propias fantasías sobre su figura. La obra no informa ni documenta sobre la vida de Walsh, lo que hace es ofrecer –además de las mentiras de la imaginación- el núcleo duro de su pensamiento, de su existencia diría, donde –a mi entender- lo que se revela con mayor saña es la relación entre el arte y la política.

Durante el montaje nos propusimos derribar todo prejuicio. Había que deconstruir sobre todo la figura de Walsh, alejarla del bronce y darle humanidad. En ese sentido los actores aportaron lo fundamental. El texto escrito es literatura, son los actores quienes le dan vida más allá del papel y sobreimprimen infinitas capas de sentido. Nuestro trabajo se centró en la construcción de los vínculos entre los tres personajes, porque en definitiva lo que los une es el cariño, en sus diversas formas, la amistad, el compañerismo, el romance. Nos interesaba que eso estuviese presente y que lo apremiante de la situación no nos impida dotarlos de humor, incluso de cierta torpeza, de humanidad.

El proceso de ensayos se dio en un contexto muy particular, habíamos obtenido un premio del Ctro Cultural de la Memoria Haroldo Conti (CCMHC) y nos ofrecían hacer funciones como parte de un ciclo que reunía a las tres otras obras ganadoras. Nos interesaba participar, pero como no contábamos con fondos necesarios para la producción, les pedimos un espacio para ensayar. Si bien esto no estaba en los planes del CCMHC de todos modos aceptaron. Así fue como a lo largo del proceso fuimos, varias veces por semana, al mismo lugar donde hacía más de treinta años habían llevado el cuerpo baleado del propio Walsh. La verdad es que uno no piensa en eso cada vez que pone un pie en la Ex ESMA, más aún si lo hace en forma continua. Sin embargo, es interesante como funcionan en ese sentido los procesos de resignificación simbólica, porque de algún modo esas implicancias están y tarde o temprano se hacen presentes. Para nosotros eso ocurrió cuando hicimos funciones para alumnos de 4º y 5º año de escuelas secundarias con posterior charla sobre la obra. Algo terminó de cobrar sentido o nosotros pudimos dimensionarlo a partir de ese intercambio.

Luego hubo que adaptar la puesta hecha en el Conti a una sala del circuito off. En principio no fue una tarea sencilla conseguir una sala que nos diera un voto de confianza. Teníamos algunos requerimientos técnicos. Necesitábamos un escenario con  profundidad para trabajar las sombras de los personajes que, en determinados momentos, se ven proyectadas sobre una pantalla. La relación entre los metros cuadrados del espacio escénico, la cantidad de butacas y la chance de ser programado es bastante proporcional. Digamos que en la medida en que aumenta el nivel de las dos primeras condiciones decrece el de la tercera. Más aún si se está buscando una sala bien equipada técnicamente y se trata de un elenco pequeño sin grandes nombres ni “figuras”. El kafka reunía todas las condiciones a las que nosotros aspirábamos, pero aún así había un trabajo de adaptación ineludible ya que el teatro del Conti es un espacio gigantesco. El esfuerzo de imaginación a la hora de trasladar la puesta de un espacio al otro fue grande. Tuvimos que hacer varios ensayos que incluyeran también la técnica para ver realmente cómo cohesionar los distintos elementos desde esta nueva perspectiva. Fue una tarea entretenida y nos sirvió para profundizar, en varios aspectos, lo que ya veníamos trabajando. Los procesos creativos son dinámicos por definición y en ese sentido toda variable de cambio creo que los fortalece o los mata.

………………………………………………………………………………………………………
LA CITA / de ALDANA CAL

Sinopsis

El irlandés, quien dice haber sepultado sus años de escritor, vive en la clandestinidad absoluta, en un barrio del gran Buenos Aires, lejos de la ciudad. En aquella apartada y rústica vivienda existe “un buen terreno” en el que trabaja con entusiasmo. Pero su afición por la jardinería, su nueva pasión, encuentra en las hormigas a un enemigo incansable. Esa militancia doméstica, que lleva a cabo con el objetivo de “resucitar el jardín”, no parece presentar tantos peligros como su militancia política por fuera de los límites de la casa.

Ni los ofrecimientos de Silverio, su amigo y editor, quien a punto de irse del país no consigue convencer al irlandés de publicar; ni la intuición de peligro de su fiel compañera, Lía, logran torcer el rumbo del destino.

La situación es apremiante y las contradicciones permanentes. Aún así, en la intimidad de ese hogar transitorio que los cobija, los tres enfrentan la adversidad con la fuerza que da el cariño y la virtud de quienes, más allá de sus certezas, saben reírse de sí mismos.

Ficha  Artístico Técnica
Elenco: Mariano Speratti, Irene Goldszer y Rubén Sabadini

Diseño de escenografía y vestuario: Marta Albertinazzi
Diseño de dispositivo de back: Rosaura Flynn
Diseño de iluminación: José “Pigu” Gómez y Carolina Rolandi
Asesoramiento coregráfico: Carolina Borca
Ambientes sonoros: Martín Recchia
Video: Luis Bernardez
Producción: Gabriel Zayat
Prensa: Simkin & Franco
Asistencia de dirección: Ana Tollo y Valeria Tollo
Dirección: Aldana Cal

 TEATRO EL KAFKA

Esta Obra Obtuvo Una Mención En El III PREMIO CENTRO CULTURAL DE LA MEMORIA HAROLDO CONTI (CCMHC) CONVOCATORIA 2010.

 

Acerca de la obra

La Cita gira -de manera alusiva y apócrifa- en torno a la figura de Rodolfo Walsh. No busca documentar, ni atestiguar sino inventar aquello que está por fuera de la Historia.Aquelloque no importa cómo fue realmente, sino cómo es posible de ser imaginado. Se trata de un Walsh íntimo y cercano, a quien nunca se lo llama por su nombre, como si al nombrarlo no quedara lugar para otra cosa. Walsh es El irlandés y todo lo que en La Cita ocurre remite a su historia, aunque las referencias estén diluidas y entrecruzadas. Lo que falta, nombres, datos, hechos, esperamos esté presente en el deseo que la ficción motoriza en cada espectador.

Esta obra no busca reconstruir el anecdotario de una vida extraordinaria como fue la de Rodolfo Walsh. Lo que intenta es recuperar algunas de sus obsesiones: el problema de la autonomía del arte, la función del intelectual en su tiempo, la noción de identidad ligada al enigma y la búsqueda de la verdad.

 

Acerca del proceso

Cuenta Mariano Speratti (Actor): No sé si ha habido otras instancias así, oportunidades como la que propone La Cita de recomponer una figura tan emblemática, tan coherente y monolítica, y que asome al espacio de fisura, de penuria, de ser demasiado humano de Rodolfo Walsh que permite esta obra. Es una oportunidad, para jugar a espiar un pedazo de vida cuyas circunstancias son bien conocidas (la clandestinidad, la persecución, la militancia, la lucidez en el fragor de la batalla,la Olivetti junto ala Smith & Wesson), pero cuya intimidad nos resulta más difícil de imaginar. Y al mismo tiempo, al imaginar esa intimidad, en esas circunstancias, se mezclan y se reparten las cartas de nuevo para tener una aproximación diferente a Walsh. Para imaginarlo impregnado de jardinería, cambiando afectos e ironías, amando e intentando no perder el control sobre lo que garantiza que lo que se ama no se pierda. Intuir a Walsh con humor, con cercanía, peleando también con sus propias contradicciones, procurándose entero en un mundo que se deshace y lo acorrala.

¿Para qué abordar una obra sobre Walsh? ¿Acaso para establecer que Walsh sigue vigente?

¿Sigue vigente? ¿O seremos como médiums que intentan conectar mundos distantes?

No lo sé, pero tal vez solo valga la pena por jugar a ser Walsh. Ingresar en él por otra de sus múltiples puertas, espiar a través de sus anteojos el secreto, la urgencia y la pulsión vital de aquellos días cargados de inminencia.

O, apenas, por vivir un rato una vida ajena como si fuera la propia, o por imaginar la propia como otro relato posible, distinto del que es.

Cuenta Aldana Cal (Directora): La Cita es el resultado de los años marcados por la lectura incansable del Walsh escritor de policiales de enigma, de novelas que son denuncias, de cables de noticias clandestinas, de periódicos sindicales, de inmejorables cuentos inéditos, de infinidad de notas, cartas y papeles sueltos. Años de fascinación por su prosa y también por su figura.

Walsh es un autor que resulta inabarcable sin una concepción ampliada de la literatura, donde ésta alcanza, incluso, a la vida misma concebida desde la experiencia subjetiva, pero también desde la esfera política y su dimensión histórica. Este cruce entre ficción y realidad, entre arte y vida, es uno de los principales blancos de mi interés en torno a su figura.

Esto, que en un primer momento pudo ser una obsesión personal, encontró rápidamente adhesión entre quienes hoy conforman el equipo de trabajo, transformándose en materia de interés, indagación y creación grupal.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: