Posteado por: saquenunapluma | 04/16/2012

Shopping and Fucking, de Mark Ravenhill y dirección de Mariano Stolkiner, en El Extranjero / Viernes 21 hrs

SHOPPING AND FUCKING

Mariano Stolkiner junto a su grupo El balcón de mersault estrena en Argentina esta pieza de Mark Ravenhill –integrante del movimiento conocido como el In yer face junto a Sarah Kane- con traducción de Rafael Spregelburd. Un teatro crudo y visceral que escenifica la violencia de la sociedad de consumo y denuncia el estado de alienación de los ciudadanos. una historia potente, irónica y de hermosa poética, nos va desnudando a través de un pensamiento crítico, una idea melancólica de que aquello que alguna vez supimos tener, ahora está perdido.

 

Sobre Shopping & fucking y la dramaturgia del autor

Mark Ravenhill se destaca, al igual que Sarah Kane y Patrick Marber entre otros, como uno de los jóvenes autores británicos de los noventa pertenecientes al grupo conocido como el “In yer face”. Sus trabajos están signados por el auge y desarrollo de las nuevas tecnologías, un descreimiento del progreso y una sociedad del consumo y del espectáculo. Un teatro complejo que rompe constantemente el canon, pero que al mismo tiempo instala la posibilidad de nuevas inscripciones en la tradición en la que se enmarca. Estos autores ahondan en la construcción del lenguaje y proponen no sólo un cambio formal, sino también un cambio en el foco de lo que se dice, desarrollando una nueva corriente de construcción dramática donde la palabra toma una relevancia fundamental.

Ravenhill piensa en un teatro que pueda sacudir a la platea a partir de la crudeza del discurso. Elige hablar desde el margen: drogadictos, homosexuales, jóvenes, punks, lo periférico. Este foco en la marginalidad contemporánea expone las problemáticas de inclusión y exclusión, devolviendo una mirada crítica sobre nuestra sociedad y el mundo de consumo globalizado.

La alienación, producto de este sistema, libra al sujeto a su propia suerte en un entramado de permanente dependencias, exponiéndolo a una violencia permanente. Nuestro mundo es violento, y Ravenhill no lo expone de otro modo, toma partido haciendo un llamado de atención sobre el estado de alienación de los ciudadanos. Propone un teatro político que se enfrenta al discurso demagógico dominante, quita el velo que pretende tapar las más profundas estrategias de funcionamiento del propio motor del sistema.

El sistema capitalista es foco fundamental en la obra de Ravenhill, sus personajes viven al margen o son comprendidos por él. Sin embargo su posición no es tan simplista, no se trata de que aquellos incluidos la pasan bien y los excluidos mal, en su visión el propio sistema termina por devastar todo lo que tiene a su alcance, nadie escapa a las consecuencias y el escepticismo reinante deja a todos al borde de una profunda desesperación. Dentro de un sistema violento no se puede sino ser violentado y tornar las propias acciones violentas.

Ficha Artístico Técnica

Autor: Mark Ravenhill.

Traducción: Rafael Spregelburd.

Elenco: Daniel Toppino, Luciano Ricio, Eugenia Blanc, Lucas Lagré y Alfredo Urquiza.

Diseño De Espacio Y Escenografía: Santiago Badillo.

Diseño Lumínico: Julio López.

Diseño De Vestuario: Merlina Molina Castaño.

Diseño Sonoro Y Música Original: Fernando Sayago.

Diseño de Video: Santiago Badillo Y Mariano Stolkiner.

Realización de Video: Juma Producciones.

Actores en video: Mathías Sassone y Mariano Stolkiner.

Diseño Gráfico: Santiago Badillo.

Fotografía: Guido Piotrkowski.

Gestión De Derechos De Autor: Marion Weiss.

Asistentes De Dirección: Julieta Cajg Y Mathías Sassone.

Producción Ejecutiva: Bárbara Rapoport.

Producción General: El Balcón de Mersault.

Prensa: Simkin & Franco

Dirección: Mariano Stolkiner.

Funciones: viernes a las 21:00hs.

El Extranjero: Valentín Gómez 3378

Informes: 4862-7400

Entradas: Generales 60$ / Est. y Jub. $40

Cuenta Mariano Stolkiner sobre Shopping and fucking y la puesta en escena

Podemos decir que Shopping and fucking es la obra ícono del autor dentro de su propia producción. Escrita en los noventa, sigue tan vigente como el primer día y representándose en los más diversos lugares del mundo.

Habiendo sido editado en la Argentina, por la Editorial Colihue, en el año 2009, al día de hoy no se ha llevado a la escena ninguna de sus obras en nuestro país, por lo que la presentación de Shopping and fucking bajo mi dirección, en el trabajo conjunto con mi grupo de creación El Balcón de Mersault, es el desembarco de este autor dentro de la escena teatral porteña.

Shopping and fucking implica un desafío particular y una continuidad respecto de mis obras anteriores, con mi grupo vengo de presentar las obras Cleansed y Amor de Fedra de Sarah Kane. Un teatro crudo y visceral que hace foco en las problemáticas fundamentales de nuestra sociedad de consumo. Un diálogo crudo y directo con el espectador apelando a un discurso que en principio no intenta ser condescendiente.

Entiendo al teatro como una “experiencia”, no concibo un espectador que sólo se sitúe frente a la obra como un simple consumidor, quien especta es parte fundante del propio acontecimiento. En la dramaturgia de Ravenhill encuentro la radicalidad y el compromiso necesario para que el teatro no sea sólo un espacio de denuncia sino un acto cómplice vinculante. Al igual que Sarah Kane, este autor sobrepasa los límites y el exceso es característica propia de su dramaturgia, la moral se quiebra y queda expuesta una violencia extrema que sacude. Este choque que se produce frente al espectador, lo obliga a tomar partido y participar del acontecimiento.

El teatro debe incomodar, no puede ser un simple pasatiempo. Estoy convencido que el teatro tiene la fuerza suficiente como para generar cambios en nuestra sociedad, aunque éstos sean pequeños. Para que esto suceda el teatro debe ser molesto, resultar molesto para el sistema, correr del cotidiano al espectador. Lo único que puede generar un verdadero movimiento interno es el planteo de un problema, poner en crisis nuestras creencias.

En esta oportunidad he elegido trabajar junto a Rafael Spregelburd quien ha realizado especialmente la traducción para nuestra puesta. Esta versión intenta ser lo más fiel posible al original, habida cuenta que en lo profundo del discurso y de las problemáticas sociales que se plantean, no encontramos mayores diferencias entre la sociedad de consumo inglesa y la nuestra, clara sintomatología de un mundo capitalista globalizado.

Todo es crudo en esta obra y así ha de ser presentado en esta puesta, violenta como la vida misma. La palabra pone en evidencia la dureza de nuestro sistema, cayendo en cada fragmento. Los acontecimientos irán dejando a la luz una conflictiva relación entre los personajes, el dinero y el intercambio sexual. Todo es comprar y vender, el propio sujeto se encuentra a la venta y no encuentra otro modo de relación sino es a través de las leyes del mercado.

 

Dice Rafael Spregelburd / Traductor

Mark Ravenhill ha escrito tal vez (a la par de sus colegas Sarah Kane, Martin Crimp, o David Harrower, pero con un sentido admirable de anticipación) una de las obras que más minuciosamente ha perturbado al teatro británico contemporáneo. Lo que equivale a decir que ha desestabilizado con envidiable simpatía y férreo pulso la manera en la que un teatro equis, o una sociedad equis, se piensa a sí misma, se conforta con sus mentiras blancas acerca del romanticismo, se apacigua ocultando el destino desenfrenado y misterioso del deseo, y se sorprende de descubrir hasta qué punto el acto del consumo se ha extendido como una droga, como un cáncer, hasta ocupar todo lo visible, hasta inocular su arenosa bilis incluso sobre esa fuerza ausente, inexplicada, que pactamos llamar “amor” a falta de una palabra más metódica y precisa.

Un par de décadas –y muchísimos y muy complicados kilómetros- nos separan de ese audaz, duradero gesto de Ravenhill. Y sin embargo aquí está hoy, esperamos que con toda la potencia de su voz original, esta pieza que ha querido conjugar tantos opuestos: es tan revulsiva como cómica, tan trágica como ridícula, tan desangelada como erótica, tan heroica como resignada.

Con inexplicable demora, esta pieza de título maniáticamente prohibido (las ediciones originales inglesas debieron titularla “Shopping and f***ing” para poder aparecer en toda la cartelería) desembarca finalmente en Buenos Aires, que se autoabastece de teatro y rara vez se permite importar estas Delikatessen, y nos embarra de su singular aire noventoso, un hálito pringoso que –como todo retro- es inquietantemente relajado y agudamente parecido al presente. O al menos, convive tan a gusto con él que parece señalar que vivimos en un loop de modas y modismos que no saben mucho de fronteras y del que es imposible escapar por alguna puerta grande. ¿Cuándo se ha escrito esta obra, que nos hace sentir tan claramente, en su imaginario vagamente realista y estoicamente simbólico, que casi nada ha pasado en estos años? ¿Cuándo es –por dios- que se ha escrito, para que su vigencia se renueve cada lustro, sin importar cuándo se ha escrito?

Sospecho que la respuesta es muy sencilla: esta obra se ha escrito siempre.

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