Posteado por: saquenunapluma | 03/29/2012

Daniel Viola sobre el proceso creativo de “Jaureche Camina”

El reconocido cantautor Jorge Marziali y Daniel Viola presentan “Jaureche Camina”, con dramaturgia de ambos y Manuel Giménez, a partir de textos de Arturo Jauretche y canciones de Jorge Marziali. Un intelectual, pensador y gran escritor se funde en la escena junto a un compositor y poeta. Entre poemas, canciones, reflexiones y anécdotas; recorren una etapa fundamental del país, la que va del Yrigoyenismo a los años ‘70.

 

JAURETCHE CAMINA. El Proceso de creación. Por Daniel Viola

La figura de Jauretche cruzó nuestro imaginario político y cultural, tanto para la generación como la mía, y más a aquella generación anterior como la de Marziali. Una pertenecía generacional que se mide en perspectiva biológica. Simplemente, no a partir de lo que puedan dictaminar las ciencias sociales.

Toda amistad se basa en encontrarnos en un universo compartido. En símbolos, en signos, lecturas, anécdotas, que nos llevan hacia la comunión. Surgió la amistad con Jorge Marziali a través de la música para niños gracias a Gustavo Mozzi. Y en ese encuentro nos redescubrimos, enlazamos el afecto con la historia de lo vivido por cada uno, de aquello imaginado por cada uno, y ese pasado que construye lo que vendrá. O ese futuro que construye, quizá, nuestro pasado. Porque quizá en esa mirada, en esa dimensión que le otorgamos a nuestro pasado es nuestro futuro.

Y fue inevitable reencontrarnos con Jauretche en las charlas. Charlas que se posibilitaron por un momento de vidas que se unieron. Una casa compartida, una música, un recuerdo, y la llave misteriosa que abre hacia una obra nueva, diferente. La seducción por el teatro desde un músico, la seducción de la música desde un actor.

La amistad que crece, que se basa en decir de frente los errores, las debilidades, y alabar al amigo por la espalda. Un criollismo que nos atraviesa a Jorge y a mí. Un criollismo alejado de toda intención conservadora. Un criollismo que es una forma de ver lo que llamamos realidad. Realidad social, realidad política.

Nunca antes había abordado un trabajo teatral que nace de la amistad entre dos personas, entre dos seres, y que de esa amistad procurásemos una teatralidad.

Había abordado el tema de la amistad en EL ESCUDERO VIUDO, (textos del Quijote), la amistad que se crea entre Sancho y Don Quijote, en ese ir creando un imaginario compartido que es la amistad. Pero aquí en Jauretche partimos de ya un imaginario común, que es nuestra amistad, para acerarnos a un texto dramático. Llevar al escenario ese vínculo a través de un texto, de situaciones, de las canciones, porque no era cosa de traicionarnos, de dejar de decirnos que uno logra de frente. Y en esa frontalidad está el canto de Jorge, y mi posibilidad actoral, Hubiera sido una traición que yo cantara.

Entre vinos después de la cena, entre viajes compartiendo la presentación de mi libro que hicimos juntos, LA MEMORIA DE LAS SOMBRAS, apareció Manuel Giménez trayéndonos la idea y algunas propuestas de textos que podían enlazar canciones de Marziali de ya más de veinte años, con Jauretche.

Y allí comenzó el derrotero. El reeencontranos con las ideas que nos cruzaron, con rescatar y revalorizar el aporte que nos brindó Jauretche. Recodarlo en la mesa del bar. Recordarlo en aquel pasado que nos construye ese futuro, en este presente.”..lo actual es un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será…”

Y tener en aquella figura, la figura de tantos otros viejos con los que conversamos cuando Buenos Aires, o cualquier ciudad permitía la charla, porque además de haber tiempo para la charla, estaba la necesidad, la empatía, por conversar con esa gente que había vivido las transformaciones sociales y políticas. Aquellos que encerraban la historia oral, la historia de nuestra cultura popular.

Y así imaginamos, como puedo imaginar a mi abuelo, a mi viejo, condenados a esa mesa de bar. Condenados porque ese es el paraíso, el bar, o el infierno,  porque están aferrados a esa mesa y deambulan quizá en el purgatorio, con el bar encima. Yo iba de niño a la casa de mis abuelos, y debía ir al bar a saludar a mi abuelo. Allí estaba con sus fichas de dominó. Su estancia, el bar, no la casa, dominio de las mujeres. Y apareció esa imagen, de un Jauretche deambulando con su mesa de bar, su café, su wiskhy, sus libros sobre la mesa, su contínua necesidad de ir haciendo apuntes.

Jauretche, un viejo, porque así lo veía en mi adolescencia. Un viejo, otro de los viejos sabios. Y escuchar su voz desde grabaciones, y recordar las voces de otros viejos militantes, militantes de la vida, del anarquismo, del peronismo. Y entonces surge encontrar la voz. Esa voz de fumador, de hombre de años, orador, con cierta ronquera que da el tabaco. Y nos atravesó aquello llamado “popular”. Aquello que entedemos con Jorge Marziali qué es lo popular. Entonces buscar lo simple. Un encuentro. Un Jauretche que irrumpe en un concierto de un cantor popular, y también pone en discusión el quiebre del llamado concierto. Interpela, evoca, promueve la canción.

Cómo se desplazará en el escenario. Y aquí surgió darle una forma de caminar. Sin saber si era cierto o no que tuviera algún problema de gota, de dificultad en el andar. Para mí como personaje lo debía tener. Como su dificultad de próstata. Todo un complejo para un hombre de principios del siglo XX. Un hombre que supo del sexo en el prostíbulo. Debía con sus dolores de piernas, su molestia de próstata, decir sus textos. Y algunos textos que creímos que podría decir a partir de una realidad que no vivió. La desaparición de muchos de aquellos muchachos que iban a verlo. Dónde estaban? No los encuentra en su mundo, y sabe que no están aquí. Dónde están…

Cómo recibe un cantor, la irrupción de una personalidad como la de Jauretche que le impide el  normal desarrollo de su concierto. Se suma? Busca sacarle provecho. No es un invitado anunciado, y surge en su concierto como telonero. Hasta dónde dialoga. Otra tensión dramática que nos apareció interesante. Y con el discurrir de las funciones surgieron profundizaciones en esos vínculos. Sutilezas vinculares cuando dos actores conectados por la mirada comparten un mundo, un universo de afectos, dolores, angustias, alegrías. Algo que llega al público, un hecho humano dimensionado.

JAURECHE CAMINA

DÓNDE VERLA:

Funciones en UTE: sábado 2, a las 21 hs y domingo 3 de junio a las 18.30hs

Lugar: Auditorio de UTE

Dirección: Bartolomé Mitre 1984,

Informes:

Entrada: $50, afiliados $20

 

Funciones en Casa del Bicentenario

Fechas: miércoles 20 y 27 de junio a las 18.30hs

Lugar: Casa del Bicentenario

Dirección: Riobamba 985

Informes: 4813.0301 / 0679

Entrada: Libre y Gratuita

 

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