Posteado por: saquenunapluma | 07/27/2010

La lluvia y otras cigüeñas, crónica creativa. Por Macarena Trigo. Dramaturga y directora

Cada tanto una jura y perjura que ésta será la última vez, que no volverá a enredarse en otra obra, y, parafraseando a Ovidio, murmura aquello “perdónenme, no haré más versos”. Nos engañamos. El texto de esta obra fue fruto de ese engaño. Estaba tan ocupada transcribiendo voces de mujer, canturreando coplas, imaginando un extraño lugar sin tiempo donde todo hubiera cambiado de repente, que tardé mucho en darme cuenta de que todas esas piezas estaban armando un mundo nuevo y todas esas voces hablaban de lo mismo, quizá hasta eran una sola. Sólo cuando el texto se volvió invasivo, cuando superó las lecturas en voz alta a diestros y siniestros, asumí la responsabilidad: tenía una nueva obra entre manos. Y no una cualquiera, no. Una jodida. Un texto por momentos indecible, repleto de metáforas, de imágenes oscuras, ¡con versos salpicando acá y allá! La puta de oros. ¿Quién tendría ganas y ovarios suficientes para acompañarme en  semejante cosa?

Iban a ser siete. Por suerte fueron cinco. Cinco actrices. Cinco mujeres.* Alguna de una familiaridad casi endogámica para mí, esas actrices que una siempre quiere cerca. Otras menos conocidas. Juntas, un peculiar desafío. Todas escucharon pacientemente mi falta de ambiciones. “No tendremos subsidio, ni prensa, ni salario. Tampoco prisa alguna. Esto no dará un mango y será lo que será. Si no gusta, no vienen. A eso no hay con qué darle”. Todas, bien masoquistas, me dijeron que sí.

Tuvimos un febrero largo con muchos camisones y en bombacha. Se cantó, se jugó, se probó esto y aquello, vimos varias películas, hablamos de peinados, del campo, de la lluvia. Apareció ese cuento de Gabriel.** Nos llovió. Llegamos a pensar que hacíamos llover. Inventamos hechizos, acciones cotidianas, probamos energías, apareció la casa tras la lluvia y el texto fue brotando como una buena planta de maría. Seis meses después lo cosechamos.

Esta obra sintetiza muchas de mis inquietudes personales sobre las aparentes limitaciones de la puesta en escena y la construcción de lo poético en el escenario. Conseguir que las metáforas bajen a tierra, que el texto más lejano pueda accionarse y se llene no sólo de sentido sino de emoción, juicio, duda… 

Los que vieron Y en las palabras, luz*** encontrarán un eco directo entre ambos trabajos. No es casual. Soy la misma persona un poco después, con todo lo que eso implica. El universo femenino y sus lánguidas perversiones sigue siendo una de mis fuentes favoritas de inspiración, me apasiona contar historias de mujeres porque encierran infinitas posibilidades. Lo que más me asombra de este texto escrito tan fragmentariamente es que cuenta una historia. Una historia que se desdice y se deshace a cada rato, pero historia al fin. Y por primera vez abordo el tema de la maternidad desde un punto de vista con el que estoy muy tranquila porque lo siento muy personal y, por lo tanto, original. Entendiendo la originalidad, no me cansaré de repetir esto, como algo que tiene que ver con las raíces de uno, con el hecho innegable de que vos sos vos y tu circunstancia, o lo que es lo mismo: dónde y con quién jugaste por primera vez al escondite.

La investigación sobre la temática y la puesta en escena se nutrió de muchos referentes artísticos.  Pienso que los actores debieran ser profesionales ampliamente polivalentes con los que se pudiera hablar de pintura, música, literatura, cine y tantas otras cosas imprescindibles para ejercer tan singular profesión. Ninguna obra de arte está sola en el mundo y todo lo que humilde y vagamente tratamos de crear está atado, lo sepamos o no, a una tradición omnipresente que debemos conocer. Por eso, en esta ocasión, mi exigencia para con las actrices pasó por una introducción estética a ciertos pintores, textos, películas, artículos de prensa… Cualquier material que, en desorden y muy caprichosamente, nos remitiera a nuestro pequeño universo. Esa parte del proceso se percibe con mayor o menor gracia en nuestra puesta y es algo de lo que me siento orgullosa. Todo el que sienta curiosidad podrá encontrar parte de ese material en www.porsiacasolalluvia.blogspot.com

El largo camino de la búsqueda y el ensayo siempre me resulta mucho más interesante que la muestra, pero entiendo que ésta es una instancia más del proceso en sí. De hecho, es el único modo en el que podemos enfrentar determinados miedos y frustraciones creativas. Hay que armarse de paciencia y humildad para aprender algo nuevo de cada función. Qué sucedió que la hizo diferente, qué nos faltó, qué nos sorprendió apareciendo por primera vez. Hay que afinar la autocrítica y recibir de los otros, escuchar opiniones y molestias, certezas y desdenes, halagos y mentiras… De una manera extraña todo sirve. Y nos hace crecer.

 En este momento del camino, con este proyecto en particular, esa devolución de los que se acercan a ver nuestro trabajo me importa más que nunca. Supongo que debido a lo íntimo del resultado, al nivel de exhibición personal asumido como algo indispensable en esta obra por mucha poesía que le ponga. Por ese motivo habilitamos un email donde, quizá un tanto ingenuamente, esperamos recibir algunos comentarios del público. La decisión de no tener prensa hace que toda participación del público sea muy importante para nosotros. Veremos si funciona.

Como autora y directora, nunca me sentí más presente. Está bien que así sea porque recién comienzo, aunque me jure, una y otra vez, que ahora sí, que ésta será la última obra.

* Lorena Barutta, Clarisa Hernández, Paloma Lipovetzky, Nadia Marchione y Francisca Ure.

** “Isabel viendo llover en Macondo”, de Gabriel García Márquez.

*** Obra propia presentada en Bs. As. en 2005 y 2006 que también ahondaba en el uso de la poesía.

FOTOGRAFÍAS: Giampaolo Samà.

:: La lluvia y otras cigüeñas

Actúan
: Lorena Barutta, Clarisa Hernández, Paloma Lipovetzky, Nadia Marchione y Francisca Ure.

Texto y dirección: Macarena Trigo.
Dramaturgia: Francisca Ure y M. Trigo.
Asistente de dirección: Luciana Sanz.
Luces: Sol Soto.
Gráfica: Dalmiro Zantleifer.
Fotografía: Giampaolo Samà.
Asesoramiento estético: Ana María Trigo.

Huella Teatro.
Avda. Medrano 535.
Domingos 16hs. puntual.*
*SE RECOMIENDA LLEGAR QUINCE O DIEZ MINUTOS ANTES PARA DISFRUTAR DE CAFÉ, DULCE e introducción a la propuesta estética.

Entradas: $25.
Reservas: te. 3528 2848 o www.alternativateatral.com
Contacto: cosasdelalluvia@hotmail.com.ar
http://www.porsiacasolalluvia.blogspot.com/


Responses

  1. No lo creeras pero se me ha puesto carne de gallina,magnifico profundo,arrollador,vale la pena ser mujer solo por esto.


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